Tuve una epifanía... acá está la solución para el problema de los okupas en el Parque Indoamericano en 9 sencillísimos pasos:
Paso 1: Detectar a los boludos que dicen “Qué barbaridad, yo tengo que trabajar como un negro para pagar las cuotas de mi departamento y a esta gente seguro que le van a dar una vivienda gratis” (Mediante una máquina que se llama, precisamente “detector de boludos”)
Paso 2: Expropiarles su departamento.
Paso 3: Regalarles un terrenito chiche en el Parque Indoamericano acompañado por una carta de “¡Felicitaciones! Esto no será como el depto en Colegiales o Barracas o Villa crespo que te estabas pagando, pero ¡es gratis!”
Paso 4: Darles un libro que se llame “1.000 maneras de cocinar víboras”.
Paso 5: Darles otro libro que se llame “1.000 maneras de esquivar balazos de la policía”.
Paso 6: Darles unas chapas y unos cachos de cartón (junto con una carta que diga “Bueno, esto no será como el ladrillo hueco, el Durlock y la losa radiante que tenés en el depto que te estabas pagando, ¡pero es gratis!”).
Paso 7: Darles una Filcar, para que vean en qué zona olvidada de Dios queda el Parque Indoamericano, y filmarlos cuando digan “Ahhh, yo esto lo conozco, es por donde se saca el registro, es en la loma del culo. Mirá, no tenía idea.”
Paso 8: Ponerles una careta de boliviano y decirles: “Mirá, si te animás a cruzar la valla al grito de ‘¡No me peguen, soy salteño!’ y zafás de los lugareños xenófobos y de las balas de la policía y de las víboras del Parque Indoamericano y volvés, te regalamos una engrampadora para que te puedas armar tu casita” (después, dársela sin ganchitos).
Paso 9: Convertir los departamentitos desocupados en un Museo de la Vergüenza, y hacer visitas guiadas mostrando los electrodomésticos, los imancitos de heladera, la colección de revistas “Noticias” y los libros de Osho de los tipos. Destinar el dinero recaudado a un Fondo Nacional de Vivienda, que se otorgarán mediante créditos blandos a gente necesitada (y uno a mí, porque tuve la idea).
miércoles, 29 de diciembre de 2010
jueves, 9 de diciembre de 2010
HUMANIZANDO LA GEOMETRÍA
(o geometrizando las relaciones humanas, lo que le quede mejor y te haga seguir leyendo)
He decidido que este blog no va a ser sobre el humo de los ingenios, ni política de café ni críticas hipotéticas de cine ni recetas dietéticas ni ninguna de esas estupideces, que son para boludos. Ya es hora de que estemos para otra cosa. Por ejemplo, geometría. Triángulos, redondeles, rayas, todo eso. Eso sí que es una meta digna de alcanzar. De paso, intentando brindarle a las ciencias exactas un poco de calidez humana. Ir más allá del frio número, de golpe que uno más uno no sea siempre, siempre, pero siempre, todas las veces dos. Que a veces se pueda equivocar. ¿Un día el uno más uno quiere ser mil? ¡Y, dejálo! ¡Que sea libre! ¡Que sea haga hombre carajo! Que recorra el mundo, se dé la cabeza contra la pared, que se ponga en pedo, que lo internen en una clínica, que se escape, que los de seguridad le peguen un tiro, no, pará, eso último no. Bueno, vos me entendés.
Deseo, por lo tanto, compartir con ustedes los últimos descubrimientos del Departamento de Matemáticas de la Universidad de Villa Amalia, donde se intenta aplicar las leyes espaciales al mundo de las relaciones humanas:
1: LA “BURBUJA”.
Esta esfera imaginaria transparente e intáctil recubre, como una membrana protectora, a todos los seres humanos, indicando los límites espaciales entre un ser humano y otro. La superficie de la burbuja sólo permite ser superada en encuentros amorosos o en salvajes escenas de pugilato. Cuando algunas personas, por lo general por encontrarse en estado de ebriedad (o porque no tuvieron un papá y una mamá que les explique cómo tratar con otros seres humanos) invaden la “Burbuja” de otra, el invadido puede reaccionar de diferentes formas, o bien retrocediendo de a poco hasta quedar arrinconado contra la pared, o bien diciendo “qué pasa, ¿te gusto?” para luego encajarle un cross en la mandíbula al sujeto invasor. En éste último caso, los límites de las Burbujas de ambos contendientes desaparecen por completo, procediendo ambos a cruzarlos repetidas veces para hacerse daño.
Fórmula de la "Burbuja": π x r >=< ¿? 3.8
2: EL “TUBO”
El “Tubo” es una especie de “Túnel” o “Manguera” formado por el trayecto que se produce durante una actividad rutinaria, por ejemplo el camino entre casita y el laburo.
La repetición diaria, durante años o décadas, sin variación alguna de este trayecto, construye esta figura topológica cuya función es lograr que el recorrido se haga sin necesidad de mirar alrededor, protegiendo nuestra percepción por completo de personas o cosas desagradables que aparezcan en el camino, como basurales, gente pobre o realidad social. A veces, por un motivo “X” (como un nuevo asfaltado en la calle, una manifestación o una sentada secundaria), debemos desviarnos brevemente del “Tubo” y entonces los eventos poco felices de la vida se nos hacen evidentes inmediatamente, como (por citar un ejemplo científico) en la película esa donde te ponías anteojos y descubrías que todos eran extraterrestres.
Para contrarrestar los efectos de estos desvíos, debemos reincorporarnos al “Tubo” lo antes posible, el cual se encargará de volver a hacernos sentir bien, como una madre que acoge a sus pequeños en su seno y les dice que “todo está bien, lo monstruos no existen…”
Fórmula del "Tubo": π + * +nh. G Rxr $ 7.22
3: EL “RELÁMPAGO”:
Se trata de un vector quebrado y vivaz que une a determinada persona con otra que ha despertado su interés por “X” motivo (afecto, haberle prestado dinero, grandes senos, etc.), y que, debido a un evento social o laboral, se encuentra separada de la primera persona por un montonazo de gente. Sin embargo, cuando el interés por esta persona supera cierta intensidad, el interesado logra, gracias a pispeos a través del gentío o ecualización auditiva, establecer un contacto permanente con la misma tratando de que “no se le escape”, por así decirlo. Se produce así el “Relámpago de la Percepción” o “Zig-Zag” que esquiva cráneos y atraviesa torsos, como un misil con localizador, hasta tocar con su “puntita” (dicho esto con el más inocente de los sentidos), casi prodigiosamente, al sujeto de interés. El “Relámpago”, desafortunadamente, suele ser unidireccional y no posibilita per se que la persona localizada permanezca en el lugar deseado.
Fórmula del "Relámpago": π / 3.15 % 7 [yy + g].
4: “THE WALL”
Es una variante de la “Burbuja”, pero más parecida a una Pared o Muro que impide, por razones laborales, afectivas o estratégicas, que los sonidos que emite un interlocutor lleguen hasta su persona. El “Muro” tiene algunos inconvenientes, como por ejemplo, la imposibilidad de resolver un problema, la incomunicación, la extensión de discusiones durante horas y la bodriez crónica, y una única pero fundamental ventaja, y es que tenés razón siempre. El “Muro” puede ser generado mediante el hablamiento encima del otro con una voz muy penetrante y fuerte o simplemente a través de la pasividad cerebral. El interlocutor puede sentirse levemente irritado luego de conversar con una persona con “Muro”, y sentirse tentado de atravesar la “Burbuja” con objetivos de agresión física, así que “The Wall” suele ser generada por personas con algún tipo de protección extra (ser tu jefe, ser pilar de los All Blacks, ser Chuck Norris, etc.)
Fórmula del “The Wall”: L x L
5: EL "ASTERISCO".
Figura generada por profesionales autónomos con gran conocimiento de las tecnologías. Su máximo orgullo es mostrarte su estudio u oficina que han puesto a todo trapo con gran cantidad de aparatitos, maquinitas y pendorchitos, que le permiten “hacer todo desde acá, sin moverme, mirá, tengo un plasma…” donde el poseedor del “Asterisco” se sitúa en el epicentro de toda la parafernalia tecnológica antes descripta de forma tal que, con sólo estirar una mano, tenga a cualquiera de ellas al alcance de su brazo.
Pronto, por el tema de la necesidad de amortización, sus maquinolas se convierten en virtuales carceleros, que “disparan” unas patitas al abdomen del sujeto desde todas direcciones, generando el “Asterisco” de marras, que le impide siquiera ir a la esquina porque total “pide delivery” y puede seguir trabajando en ese diseño mientras almuerza frente a la compu. La víctima del “Asterisco” sufre de “tironcitos” de los aparatos que lo rodean, que lo hacen sentir culpable por el tema de que mientras usa un aparato, no está usando el otro.
En unos meses, en el cento del “Asterisco”, suele producirse una úlcera.
Fórmula del "Asterisco": 0.0 #+ l34 Y.x
6: LA "CINTA DE MOEBIUS ORAL".
Esta figura se produce involuntariamente cuando entablamos una conversación con un completo semidesconocido en algún evento social, y luego de diferentes tanteos destinados al fracaso (porque el tipo se dedica al diseño de no sé qué), encontramos un punto en común de conversación: por ejemplo, el programa “Animales al Extremo” de Animal Planet. Lo que parecía un encuentro feliz, sin embargo, deviene en pesadilla cuando, agotado lo que teníamos para decir sobre “Animales al Extremo” y el Dragón de Komodo de las Galápagos, ninguno de los dos contrincantes se atreve a abandonar el tema, por temor a caer nuevamente en la incomodidad inicial, o tal vez por una misteriosa fuerza psicológica que sobrevuela ambas voluntades. Así, la conversación sobre “Animales al Extremo” sigue y sigue y los intentos de abandonarla para hablar sobre el kirchenrismo o qué loco lo del humo de los ingenios son saboteados alternativamente por los dos hablantes. Cuando uno quiere salir, el otro lo mete adentro de nuevo, diciendo algo así como “ah, y después estaba ese otro capítulo, donde…”
Cuando la señora del semidesconocido viene y lo salva de esta tortura, usted descubre que no quiere ver Animal Planet nunca más en su vida.
Fórmula de la "Cinta de Moebius Oral": E//cº 0=> 3## x 1y
7: EL "VECTOR DE LA DEFECCIÓN".
Se trata de un vector o flecha cuyo inicio está en usted, y su dirección está hacia la salida más cercana. Se genera yendo a una reunión muy bodria y sin el menor sentido, y tiene la particularidad de que afecta incluso nuestra postura corporal, obligándonos a permanecer durante los últimos 134 minutos de la reunión en la posición de “me voy parando”; postura que adoptamos en el minuto 1 de esos 134 minutos, en el momento en que creíamos que ya estaba todo dicho y nos podíamos ir a casita o a ver cosas en Youtube.
Fórmula del "Vector de la Defección": XXXYYY. ¿\7# x9
He decidido que este blog no va a ser sobre el humo de los ingenios, ni política de café ni críticas hipotéticas de cine ni recetas dietéticas ni ninguna de esas estupideces, que son para boludos. Ya es hora de que estemos para otra cosa. Por ejemplo, geometría. Triángulos, redondeles, rayas, todo eso. Eso sí que es una meta digna de alcanzar. De paso, intentando brindarle a las ciencias exactas un poco de calidez humana. Ir más allá del frio número, de golpe que uno más uno no sea siempre, siempre, pero siempre, todas las veces dos. Que a veces se pueda equivocar. ¿Un día el uno más uno quiere ser mil? ¡Y, dejálo! ¡Que sea libre! ¡Que sea haga hombre carajo! Que recorra el mundo, se dé la cabeza contra la pared, que se ponga en pedo, que lo internen en una clínica, que se escape, que los de seguridad le peguen un tiro, no, pará, eso último no. Bueno, vos me entendés.
Deseo, por lo tanto, compartir con ustedes los últimos descubrimientos del Departamento de Matemáticas de la Universidad de Villa Amalia, donde se intenta aplicar las leyes espaciales al mundo de las relaciones humanas:
1: LA “BURBUJA”.
Esta esfera imaginaria transparente e intáctil recubre, como una membrana protectora, a todos los seres humanos, indicando los límites espaciales entre un ser humano y otro. La superficie de la burbuja sólo permite ser superada en encuentros amorosos o en salvajes escenas de pugilato. Cuando algunas personas, por lo general por encontrarse en estado de ebriedad (o porque no tuvieron un papá y una mamá que les explique cómo tratar con otros seres humanos) invaden la “Burbuja” de otra, el invadido puede reaccionar de diferentes formas, o bien retrocediendo de a poco hasta quedar arrinconado contra la pared, o bien diciendo “qué pasa, ¿te gusto?” para luego encajarle un cross en la mandíbula al sujeto invasor. En éste último caso, los límites de las Burbujas de ambos contendientes desaparecen por completo, procediendo ambos a cruzarlos repetidas veces para hacerse daño.
Fórmula de la "Burbuja": π x r >=< ¿? 3.8
2: EL “TUBO”
El “Tubo” es una especie de “Túnel” o “Manguera” formado por el trayecto que se produce durante una actividad rutinaria, por ejemplo el camino entre casita y el laburo.
La repetición diaria, durante años o décadas, sin variación alguna de este trayecto, construye esta figura topológica cuya función es lograr que el recorrido se haga sin necesidad de mirar alrededor, protegiendo nuestra percepción por completo de personas o cosas desagradables que aparezcan en el camino, como basurales, gente pobre o realidad social. A veces, por un motivo “X” (como un nuevo asfaltado en la calle, una manifestación o una sentada secundaria), debemos desviarnos brevemente del “Tubo” y entonces los eventos poco felices de la vida se nos hacen evidentes inmediatamente, como (por citar un ejemplo científico) en la película esa donde te ponías anteojos y descubrías que todos eran extraterrestres.
Para contrarrestar los efectos de estos desvíos, debemos reincorporarnos al “Tubo” lo antes posible, el cual se encargará de volver a hacernos sentir bien, como una madre que acoge a sus pequeños en su seno y les dice que “todo está bien, lo monstruos no existen…”
Fórmula del "Tubo": π + * +nh. G Rxr $ 7.22
3: EL “RELÁMPAGO”:
Se trata de un vector quebrado y vivaz que une a determinada persona con otra que ha despertado su interés por “X” motivo (afecto, haberle prestado dinero, grandes senos, etc.), y que, debido a un evento social o laboral, se encuentra separada de la primera persona por un montonazo de gente. Sin embargo, cuando el interés por esta persona supera cierta intensidad, el interesado logra, gracias a pispeos a través del gentío o ecualización auditiva, establecer un contacto permanente con la misma tratando de que “no se le escape”, por así decirlo. Se produce así el “Relámpago de la Percepción” o “Zig-Zag” que esquiva cráneos y atraviesa torsos, como un misil con localizador, hasta tocar con su “puntita” (dicho esto con el más inocente de los sentidos), casi prodigiosamente, al sujeto de interés. El “Relámpago”, desafortunadamente, suele ser unidireccional y no posibilita per se que la persona localizada permanezca en el lugar deseado.
Fórmula del "Relámpago": π / 3.15 % 7 [yy + g].
4: “THE WALL”
Es una variante de la “Burbuja”, pero más parecida a una Pared o Muro que impide, por razones laborales, afectivas o estratégicas, que los sonidos que emite un interlocutor lleguen hasta su persona. El “Muro” tiene algunos inconvenientes, como por ejemplo, la imposibilidad de resolver un problema, la incomunicación, la extensión de discusiones durante horas y la bodriez crónica, y una única pero fundamental ventaja, y es que tenés razón siempre. El “Muro” puede ser generado mediante el hablamiento encima del otro con una voz muy penetrante y fuerte o simplemente a través de la pasividad cerebral. El interlocutor puede sentirse levemente irritado luego de conversar con una persona con “Muro”, y sentirse tentado de atravesar la “Burbuja” con objetivos de agresión física, así que “The Wall” suele ser generada por personas con algún tipo de protección extra (ser tu jefe, ser pilar de los All Blacks, ser Chuck Norris, etc.)
Fórmula del “The Wall”: L x L
5: EL "ASTERISCO".
Figura generada por profesionales autónomos con gran conocimiento de las tecnologías. Su máximo orgullo es mostrarte su estudio u oficina que han puesto a todo trapo con gran cantidad de aparatitos, maquinitas y pendorchitos, que le permiten “hacer todo desde acá, sin moverme, mirá, tengo un plasma…” donde el poseedor del “Asterisco” se sitúa en el epicentro de toda la parafernalia tecnológica antes descripta de forma tal que, con sólo estirar una mano, tenga a cualquiera de ellas al alcance de su brazo.
Pronto, por el tema de la necesidad de amortización, sus maquinolas se convierten en virtuales carceleros, que “disparan” unas patitas al abdomen del sujeto desde todas direcciones, generando el “Asterisco” de marras, que le impide siquiera ir a la esquina porque total “pide delivery” y puede seguir trabajando en ese diseño mientras almuerza frente a la compu. La víctima del “Asterisco” sufre de “tironcitos” de los aparatos que lo rodean, que lo hacen sentir culpable por el tema de que mientras usa un aparato, no está usando el otro.
En unos meses, en el cento del “Asterisco”, suele producirse una úlcera.
Fórmula del "Asterisco": 0.0 #+ l34 Y.x
6: LA "CINTA DE MOEBIUS ORAL".
Esta figura se produce involuntariamente cuando entablamos una conversación con un completo semidesconocido en algún evento social, y luego de diferentes tanteos destinados al fracaso (porque el tipo se dedica al diseño de no sé qué), encontramos un punto en común de conversación: por ejemplo, el programa “Animales al Extremo” de Animal Planet. Lo que parecía un encuentro feliz, sin embargo, deviene en pesadilla cuando, agotado lo que teníamos para decir sobre “Animales al Extremo” y el Dragón de Komodo de las Galápagos, ninguno de los dos contrincantes se atreve a abandonar el tema, por temor a caer nuevamente en la incomodidad inicial, o tal vez por una misteriosa fuerza psicológica que sobrevuela ambas voluntades. Así, la conversación sobre “Animales al Extremo” sigue y sigue y los intentos de abandonarla para hablar sobre el kirchenrismo o qué loco lo del humo de los ingenios son saboteados alternativamente por los dos hablantes. Cuando uno quiere salir, el otro lo mete adentro de nuevo, diciendo algo así como “ah, y después estaba ese otro capítulo, donde…”
Cuando la señora del semidesconocido viene y lo salva de esta tortura, usted descubre que no quiere ver Animal Planet nunca más en su vida.
Fórmula de la "Cinta de Moebius Oral": E//cº 0=> 3## x 1y
7: EL "VECTOR DE LA DEFECCIÓN".
Se trata de un vector o flecha cuyo inicio está en usted, y su dirección está hacia la salida más cercana. Se genera yendo a una reunión muy bodria y sin el menor sentido, y tiene la particularidad de que afecta incluso nuestra postura corporal, obligándonos a permanecer durante los últimos 134 minutos de la reunión en la posición de “me voy parando”; postura que adoptamos en el minuto 1 de esos 134 minutos, en el momento en que creíamos que ya estaba todo dicho y nos podíamos ir a casita o a ver cosas en Youtube.
Fórmula del "Vector de la Defección": XXXYYY. ¿\7# x9
martes, 7 de diciembre de 2010
¿Con qué empiezo? ¿Con qué empiezo? Ah! ya se!
Buenas y non-sanctas.
Después de muchísimo tiempo de (no pocas) rotura de pelotas, terminé cediendo a las espectativas de los millones (en realidad son, si la memoria no me falla, tres -o cuatro si cuento al verdulero que, entre carga de cebollas y zuchinnis, se ríe de algunas reflexiones mías- conocidos) para que publicara en algún lugar de este universo "algo" para dejar a la posteridad y que mi intelecto no sea sólo un recuerdo para las generaciones futuras.
El tema es (como todas las veces que uno se sienta a escribir algo) con qué empezar. Y acá aparece alguno de mis maestros en el arte de la escritura que, como un rosario, repetían: "Escribí sobre lo que sabés".
Y ahí me cagaron como de arriba de un puente, porque entonces debería dejar esto, tomarme un fernet y pegarme un corchazo ya que, ahora si escribo sobre algo no faltará el pelafustán que diga: "qué se cree éste, si yo soy... (acá agregar el título de cualquier profesión, carrera o habilidad) y me viene a decir..." o (como dice un amigo) "pero eso ya lo dijeron los griegos!". Pero bueno, hago la aclaración ya (y por única vez) que todo lo que lean acá, ya lo dijo alguien más. ¿La diferencia? Ya la irán encontrando, pero como para prefacio ya estuvo bueno, pasemos a lo importante, que es (suene de redoble de tamboriles, flautas pícolas y contrabajos) Mi primer post:
GUIA DE CÓMO CONVERTIRTE EN UN DRAMATURGO
(o un descenso guiado en la infinita escalera de la ignominia, adentrándose en el arrabal literario más espantoso y degradante de todos: El género dramático)
Fracasaste estrepitosamente como escritor de guion cinematográfico; intentaste con la poesía y saliste miserablemente derrotado; el libro, la novela y el guión televisivo aparecen en tus pesadillas para recordarte cómo lograron tu vergonzosa retirada; por fin, cuando intentaste hacerte millonario a través de tu weblog, tropezaste con la palabra “template” y decidiste subirte a una silla, lanzando grititos y levantándote los pliegues de la falda.
Es entonces cuando te decidís a hacer algo ignominioso, digno de (por lo menos) azotes con látigos de punta de metal: escribir una obra de teatro.
Para que esto no sea además un problema de tiempo (todos tenemos cosas importantes que hacer, vamos!) les dejo acá las bases para convertirse en un dramaturgo exitoso.
Introducción:
El género dramático es como un camión: Si le faltan las ruedas, no avanza. Listo. Basta de Introducción.
ACTO I: Los “Actos”
El “Acto” es al teatro lo que la “Escena” es al cine, el “Capítulo” al libro, el “Día” al weblog y el “nucleótido” al ADN (tengo que poner algo así porque esto está lleno de cerebritos). Antes de que en la obra “pase algo”, arriba de todo se debe poner “Acto (el número que sea)”. Los números de los actos deben seguir la sucesión de los números naturales, pero en números romanos. Esto es re difícil (se recomienda, antes de escribir una obra del género dramático, estudiar latín).
Una obra puede tener uno, dos o la cantidad de actos que se le ocurra. Pero recuerde que la gente debe darse cuenta de que el acto ha terminado. Por ejemplo, mediante una bajada de telón; o con un apagón; o con un cartel que diga “terminó el acto”. O con la entrada de un león vivo al teatro, o con un timbre de recreo o disparando un par de tiros al aire. ¡Sea creativo! Lo que es importante es que el acto termine, para que la gente aplauda periódicamente; como los actores de teatro no ganan un centavo, hay que gratificarlos de alguna manera.
ACTO II: Cómo se ponen las palabritas
En la “Obra de Teatro”, lo que pasa se escribe entre paréntesis. Mientras que lo que dicen los personajes, se escribe el nombre del personaje, dos puntos, y luego lo que dice. Si desea que el personaje diga lo que dice con determinada emoción, debe describirla después del nombre y antes del parlamento propiamente dicho.
Ejemplo:
ACTO I
(Entra un tipo)
TIPO: (Airado) ¡Pero la que te pan con queso!
Esta técnica es complicadísima y puede llevar varios años de entrenamiento hasta dominarla completamente, pero tiene dos objetivos: Explicar los sentimientos invloucrados en la obra con la mayor precisión posible, y dar pie al famoso sketch humorístico del actor que dice en voz alta: “Airado. ¡Pero la que te pan con queso!”
ACTO III: El tema de la plata
Apréndase –haga un esfuerzo- esta palabra: “Borderó”. Es una especie de planillita donde se anotan las entradas que se vendieron ese día. Eso se reparte entre diversas personas, actores, acomodadores, etc.; a usted lo único que debe importarle es que una partecita de ahí es para usted. (Advertencia: Cabe la posibilidad de que, si la obra es –apréndase esta otra palabrita- “underground”, es muy posible que no conozcan la palabra “borderó” y que, cuando usted intente explicarla, les caiga mal. Evítelo, especialmente si la obra es de tipos musculosos y rapados que se cuelgan y golpean tambores de aceite muy violentamente tipo “La Organización Negra”).
Para ganar dinero escribiendo obras de género dramático, usted puede:
-Escribir obras de minas en pelota de la Calle Corrientes (En resumen, ser Sofovich)
-Escribir comedias de enredo para Broadway.
-Escribir obras infantiles sobre personajes televisivos por encargo.
-Escribir obras “Underground” que reciban algún subsidio del estado o de alguna Fundación (Nota: Asegúrese de ser quien lleve adelante el pedido de subsidio y que todo esté a su nombre).
-Escribir obras “Underground” muy de avanzada donde los actores apunten con un revólver al público y le quiten todo lo que tienen encima (Nota: Asegúrese de que le den algún papelito en la obra).
-Eso es todo. Si opta por alguna otra alternativa, olvídese de ver un mango.
INTERMEDIO: El Intermedio
Las obras de teatro suelen ser muy largas (como cinco o seis horas), por diversos motivos: Uno, como el teatro es más caro que el cine, debe retribuírsele el dinero al espectador ocupándole mucho, pero muuuuucho tiempo de su vida. Dos, cuando la obra no es tan cara y los actores no ganan dinero, a quienes se les compensa su esfuerzo es a estos últimos, dándoles la oportunidad de que hagan gala de su talento durante mucho, muuuuucho tiempo, frente a personas que no se atreverán a levantarse de su asiento (especialmente si se trata de un rabioso monólogo contra la sociedad donde se insulta a la pequeño burguesía y a los espectadores maleducados que se levantan en mitad de la función); Tres, el teatro tiene la característica de que, aunque no sea largo, parece; está calculado que media hora de teatro equeivale aprox. a una hora veinte de cine. Una hora = dos horas cuarenta, y así.
Por todo esto, a veces es necesario que usted haga un intermedio. Esta es una especie de concesión, de pequeña oportunidad que se le da al público, para que pueda escapar sin mayores contratiempos. Esto es necesario, para que los pocos espectadores que asisten a la segunda parte por lo menos puedan estar más cómodos, apoyar los pies en la butaca de adelante, etc., como compensación (por ver la obra).
ACTO IV: Los desnudos
Existe un tipo de público muy especial al que le gusta ver personas desnudas. Las oportunidades de ver gente desnuda se dan en diversos géneros teatrales, con sus propias características.
Obras de Minas en Pelota: En este caso, quienes se desnudan suelen ser actrices o modelos de los programas más imbéciles y repugnates de la televisión. Probablemente usted se pregunte cuál es la gracia de ponerse con un montón de plata para ver chicas que ya aparecen en pelota en el Internet o haciendo cosas peores. Y ni siquiera se puede poner “Play” de nuevo. Eso no importa. El problema es del pobre infeliz que pagó la entrada (recuerde la palabra “borderó”). De cualquier modo, ni siquiera es necesario que usted escriba la indicación “se desnuda” en la obra, porque ya está previsto de antemano.
Obras Comprometidas con la Realidad: En este caso, el espectador tendrá el gusto de ver en pelota a un anciano de noventa años. O a un tipo entrado en carnes al que luego lo torturan o lo cuelgan de un gancho. Lo más importante es que el desnudo del anciano esté justificado por el guión, cosa que desde ya es imposible, pero allá usted y sus aficiones personales. Lo único que le recuerdo que hay algo que se llama “karma”.
Obras “Underground”: Las minas en pelota en las obras “underground” tienen la ventaja de atraer a público que no suele ver teatro “underground”; por otro lado, todas las estudiantes de teatro de todo el planeta, indefectiblemente, en algún momento tendrán la iniciativa de interpretar a una prostituta o una cabaretera, probablemente para molestar a sus padres, así que de ahí al desnudo artístico hay un paso. La diferencia con el teatro de Minas en Pelota, es que el diálogo, en lugar de decir “¿Me muestra el Pajarito, Sr. Ornitólogo?” dicen algo así como “¡Mi sangre es tu sangre! ¡Tuya! ¡Tuya! ¡Sabedlo! América está construida sobre un manto de cadáveres. ¡El Padre, sí, le da la espalda al Hijo!” (dicho mientras se saca la ropa).
Es importante que –salvo en el género teatral Minas en Pelota- el desnudo esté luego del intermedio, en los últimos diez minutos de la obra.
ACTO V: Obras de teatro sin escritor
Existen algunas obras de teatro que no requieren de un escritor, como la ya citada obra de pelados que se cuelgan y golpean tambores de aceite. O las obras con muñecas de porcelana rotas. O los “matchs de improvisación”. Esto es un problema. Usted no puede presentarse ante la Cooperativa de Muñecadores Dramáticos de la Muerte con una obra que diga: “(La Muñeca Asoma por Atrás de una Vitrina y se Queda Diez Minutos Quieta, Mientras suena una Música Espectral)”. No causa gran impresión.
Por lo tanto, si quiere participar en calidad de escritor en este tipo de obras, puede dedicarse a tareas que no son per se de dramaturgo, pero son necesarias: por ejemplo, puede escribir un “Manifiesto de los Pelados que se Cuelgan”. O escribir gacetillas de prensa. O redactar la frase “más de 120 espectadores ya vieron…” para el afiche. Y, si aún así los pelados que se cuelgan siguen mirándolo amenazadoramente, sugiera que puede ocuparse de escribir el “borderó”, donde con cierta habilidad puede asignar un porcentaje no oficial a la parte de dramaturgia.
TELÓN: El “Telón”
Se llama “Telón” al final de la obra. En el final de la obra es bueno que haya un clímax. Si es una obra de Minas en Pelota, las minas en pelota deben estar más en pelota que nunca. Si es musical, debe ser con una música con muchos instrumentos y muy muy fuerte. Si es “Underground”, los actores deben gritar cosas espantosas, tal vez todos juntos y al mismo tiempo. Traten de que esto esté indicado en la “Obra de Teatro”, mediante el uso de los signos de admiración.
Hay que aclarar que no todos los teatros tienen telón. Y aparte se puede descomponer, o justo capaz que lo mandaron a lavar. Por lo tanto, aunque ponga “telón” al final de la obra, no se obsesione con que haya telón o no. Esto no es lo importante. Lo importante es que termine. Es importante para todos. Que en algún momento termine, y en lo posible, rápido.
Con suerte, usted podrá venderle su obra de teatro a Sofovich o a Pepito Cibrián o a Shakespeare. Si no tiene suerte, con tal de que la obra se haga se verá obligado a actuar usted, cosa que es un poco frustrante porque hay que laburar el sábado.
¡Mucha –escuche bien esta palabra, es parte del excéntrico y particular lenguaje de la gente de teatro- "mierda"!
Después de muchísimo tiempo de (no pocas) rotura de pelotas, terminé cediendo a las espectativas de los millones (en realidad son, si la memoria no me falla, tres -o cuatro si cuento al verdulero que, entre carga de cebollas y zuchinnis, se ríe de algunas reflexiones mías- conocidos) para que publicara en algún lugar de este universo "algo" para dejar a la posteridad y que mi intelecto no sea sólo un recuerdo para las generaciones futuras.
El tema es (como todas las veces que uno se sienta a escribir algo) con qué empezar. Y acá aparece alguno de mis maestros en el arte de la escritura que, como un rosario, repetían: "Escribí sobre lo que sabés".
Y ahí me cagaron como de arriba de un puente, porque entonces debería dejar esto, tomarme un fernet y pegarme un corchazo ya que, ahora si escribo sobre algo no faltará el pelafustán que diga: "qué se cree éste, si yo soy... (acá agregar el título de cualquier profesión, carrera o habilidad) y me viene a decir..." o (como dice un amigo) "pero eso ya lo dijeron los griegos!". Pero bueno, hago la aclaración ya (y por única vez) que todo lo que lean acá, ya lo dijo alguien más. ¿La diferencia? Ya la irán encontrando, pero como para prefacio ya estuvo bueno, pasemos a lo importante, que es (suene de redoble de tamboriles, flautas pícolas y contrabajos) Mi primer post:
GUIA DE CÓMO CONVERTIRTE EN UN DRAMATURGO
(o un descenso guiado en la infinita escalera de la ignominia, adentrándose en el arrabal literario más espantoso y degradante de todos: El género dramático)
Fracasaste estrepitosamente como escritor de guion cinematográfico; intentaste con la poesía y saliste miserablemente derrotado; el libro, la novela y el guión televisivo aparecen en tus pesadillas para recordarte cómo lograron tu vergonzosa retirada; por fin, cuando intentaste hacerte millonario a través de tu weblog, tropezaste con la palabra “template” y decidiste subirte a una silla, lanzando grititos y levantándote los pliegues de la falda.
Es entonces cuando te decidís a hacer algo ignominioso, digno de (por lo menos) azotes con látigos de punta de metal: escribir una obra de teatro.
Para que esto no sea además un problema de tiempo (todos tenemos cosas importantes que hacer, vamos!) les dejo acá las bases para convertirse en un dramaturgo exitoso.
Introducción:
El género dramático es como un camión: Si le faltan las ruedas, no avanza. Listo. Basta de Introducción.
ACTO I: Los “Actos”
El “Acto” es al teatro lo que la “Escena” es al cine, el “Capítulo” al libro, el “Día” al weblog y el “nucleótido” al ADN (tengo que poner algo así porque esto está lleno de cerebritos). Antes de que en la obra “pase algo”, arriba de todo se debe poner “Acto (el número que sea)”. Los números de los actos deben seguir la sucesión de los números naturales, pero en números romanos. Esto es re difícil (se recomienda, antes de escribir una obra del género dramático, estudiar latín).
Una obra puede tener uno, dos o la cantidad de actos que se le ocurra. Pero recuerde que la gente debe darse cuenta de que el acto ha terminado. Por ejemplo, mediante una bajada de telón; o con un apagón; o con un cartel que diga “terminó el acto”. O con la entrada de un león vivo al teatro, o con un timbre de recreo o disparando un par de tiros al aire. ¡Sea creativo! Lo que es importante es que el acto termine, para que la gente aplauda periódicamente; como los actores de teatro no ganan un centavo, hay que gratificarlos de alguna manera.
ACTO II: Cómo se ponen las palabritas
En la “Obra de Teatro”, lo que pasa se escribe entre paréntesis. Mientras que lo que dicen los personajes, se escribe el nombre del personaje, dos puntos, y luego lo que dice. Si desea que el personaje diga lo que dice con determinada emoción, debe describirla después del nombre y antes del parlamento propiamente dicho.
Ejemplo:
ACTO I
(Entra un tipo)
TIPO: (Airado) ¡Pero la que te pan con queso!
Esta técnica es complicadísima y puede llevar varios años de entrenamiento hasta dominarla completamente, pero tiene dos objetivos: Explicar los sentimientos invloucrados en la obra con la mayor precisión posible, y dar pie al famoso sketch humorístico del actor que dice en voz alta: “Airado. ¡Pero la que te pan con queso!”
ACTO III: El tema de la plata
Apréndase –haga un esfuerzo- esta palabra: “Borderó”. Es una especie de planillita donde se anotan las entradas que se vendieron ese día. Eso se reparte entre diversas personas, actores, acomodadores, etc.; a usted lo único que debe importarle es que una partecita de ahí es para usted. (Advertencia: Cabe la posibilidad de que, si la obra es –apréndase esta otra palabrita- “underground”, es muy posible que no conozcan la palabra “borderó” y que, cuando usted intente explicarla, les caiga mal. Evítelo, especialmente si la obra es de tipos musculosos y rapados que se cuelgan y golpean tambores de aceite muy violentamente tipo “La Organización Negra”).
Para ganar dinero escribiendo obras de género dramático, usted puede:
-Escribir obras de minas en pelota de la Calle Corrientes (En resumen, ser Sofovich)
-Escribir comedias de enredo para Broadway.
-Escribir obras infantiles sobre personajes televisivos por encargo.
-Escribir obras “Underground” que reciban algún subsidio del estado o de alguna Fundación (Nota: Asegúrese de ser quien lleve adelante el pedido de subsidio y que todo esté a su nombre).
-Escribir obras “Underground” muy de avanzada donde los actores apunten con un revólver al público y le quiten todo lo que tienen encima (Nota: Asegúrese de que le den algún papelito en la obra).
-Eso es todo. Si opta por alguna otra alternativa, olvídese de ver un mango.
INTERMEDIO: El Intermedio
Las obras de teatro suelen ser muy largas (como cinco o seis horas), por diversos motivos: Uno, como el teatro es más caro que el cine, debe retribuírsele el dinero al espectador ocupándole mucho, pero muuuuucho tiempo de su vida. Dos, cuando la obra no es tan cara y los actores no ganan dinero, a quienes se les compensa su esfuerzo es a estos últimos, dándoles la oportunidad de que hagan gala de su talento durante mucho, muuuuucho tiempo, frente a personas que no se atreverán a levantarse de su asiento (especialmente si se trata de un rabioso monólogo contra la sociedad donde se insulta a la pequeño burguesía y a los espectadores maleducados que se levantan en mitad de la función); Tres, el teatro tiene la característica de que, aunque no sea largo, parece; está calculado que media hora de teatro equeivale aprox. a una hora veinte de cine. Una hora = dos horas cuarenta, y así.
Por todo esto, a veces es necesario que usted haga un intermedio. Esta es una especie de concesión, de pequeña oportunidad que se le da al público, para que pueda escapar sin mayores contratiempos. Esto es necesario, para que los pocos espectadores que asisten a la segunda parte por lo menos puedan estar más cómodos, apoyar los pies en la butaca de adelante, etc., como compensación (por ver la obra).
ACTO IV: Los desnudos
Existe un tipo de público muy especial al que le gusta ver personas desnudas. Las oportunidades de ver gente desnuda se dan en diversos géneros teatrales, con sus propias características.
Obras de Minas en Pelota: En este caso, quienes se desnudan suelen ser actrices o modelos de los programas más imbéciles y repugnates de la televisión. Probablemente usted se pregunte cuál es la gracia de ponerse con un montón de plata para ver chicas que ya aparecen en pelota en el Internet o haciendo cosas peores. Y ni siquiera se puede poner “Play” de nuevo. Eso no importa. El problema es del pobre infeliz que pagó la entrada (recuerde la palabra “borderó”). De cualquier modo, ni siquiera es necesario que usted escriba la indicación “se desnuda” en la obra, porque ya está previsto de antemano.
Obras Comprometidas con la Realidad: En este caso, el espectador tendrá el gusto de ver en pelota a un anciano de noventa años. O a un tipo entrado en carnes al que luego lo torturan o lo cuelgan de un gancho. Lo más importante es que el desnudo del anciano esté justificado por el guión, cosa que desde ya es imposible, pero allá usted y sus aficiones personales. Lo único que le recuerdo que hay algo que se llama “karma”.
Obras “Underground”: Las minas en pelota en las obras “underground” tienen la ventaja de atraer a público que no suele ver teatro “underground”; por otro lado, todas las estudiantes de teatro de todo el planeta, indefectiblemente, en algún momento tendrán la iniciativa de interpretar a una prostituta o una cabaretera, probablemente para molestar a sus padres, así que de ahí al desnudo artístico hay un paso. La diferencia con el teatro de Minas en Pelota, es que el diálogo, en lugar de decir “¿Me muestra el Pajarito, Sr. Ornitólogo?” dicen algo así como “¡Mi sangre es tu sangre! ¡Tuya! ¡Tuya! ¡Sabedlo! América está construida sobre un manto de cadáveres. ¡El Padre, sí, le da la espalda al Hijo!” (dicho mientras se saca la ropa).
Es importante que –salvo en el género teatral Minas en Pelota- el desnudo esté luego del intermedio, en los últimos diez minutos de la obra.
ACTO V: Obras de teatro sin escritor
Existen algunas obras de teatro que no requieren de un escritor, como la ya citada obra de pelados que se cuelgan y golpean tambores de aceite. O las obras con muñecas de porcelana rotas. O los “matchs de improvisación”. Esto es un problema. Usted no puede presentarse ante la Cooperativa de Muñecadores Dramáticos de la Muerte con una obra que diga: “(La Muñeca Asoma por Atrás de una Vitrina y se Queda Diez Minutos Quieta, Mientras suena una Música Espectral)”. No causa gran impresión.
Por lo tanto, si quiere participar en calidad de escritor en este tipo de obras, puede dedicarse a tareas que no son per se de dramaturgo, pero son necesarias: por ejemplo, puede escribir un “Manifiesto de los Pelados que se Cuelgan”. O escribir gacetillas de prensa. O redactar la frase “más de 120 espectadores ya vieron…” para el afiche. Y, si aún así los pelados que se cuelgan siguen mirándolo amenazadoramente, sugiera que puede ocuparse de escribir el “borderó”, donde con cierta habilidad puede asignar un porcentaje no oficial a la parte de dramaturgia.
TELÓN: El “Telón”
Se llama “Telón” al final de la obra. En el final de la obra es bueno que haya un clímax. Si es una obra de Minas en Pelota, las minas en pelota deben estar más en pelota que nunca. Si es musical, debe ser con una música con muchos instrumentos y muy muy fuerte. Si es “Underground”, los actores deben gritar cosas espantosas, tal vez todos juntos y al mismo tiempo. Traten de que esto esté indicado en la “Obra de Teatro”, mediante el uso de los signos de admiración.
Hay que aclarar que no todos los teatros tienen telón. Y aparte se puede descomponer, o justo capaz que lo mandaron a lavar. Por lo tanto, aunque ponga “telón” al final de la obra, no se obsesione con que haya telón o no. Esto no es lo importante. Lo importante es que termine. Es importante para todos. Que en algún momento termine, y en lo posible, rápido.
Con suerte, usted podrá venderle su obra de teatro a Sofovich o a Pepito Cibrián o a Shakespeare. Si no tiene suerte, con tal de que la obra se haga se verá obligado a actuar usted, cosa que es un poco frustrante porque hay que laburar el sábado.
¡Mucha –escuche bien esta palabra, es parte del excéntrico y particular lenguaje de la gente de teatro- "mierda"!
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